Jamás pensé que la felicidad sería esto. Jamás pensé en vivir la vida de esta manera. 

 

Siempre me han gustado los niños. De pequeña como muchas niñas jugaba con mis muñecas como si de hijas se tratasen, soñaba con ser madre algún día e incluso profesora, pero jamás pensé que lo sería de esta manera.

Más tarde cuando dejé las muñecas por las revistas de adolescente y por los chicos, y cuando después de varios años con Jose me planteaba formar una familia con él, era consciente de que un hijo me cambiaría la vida. Pero jamás pensé que ser madre me cambiaría como persona.
Para los que no lo sepáis, yo soy portadora de la enfermedad de Aitor. Esto quiere decir que yo sin saberlo he transmitido a mi hijo esta enfermedad.Nadie podía haberlo evitado, pero aún así en ocasiones me siento culpable. Pienso que de haberlo sabido muy probablemente no me hubiera quedado embarazada pero entonces me doy cuenta que hubiera dejado de conocer a esta increíble personita que me ha hecho mejor persona.

Me hubiera perdido sus besos, sus caricias, su mirada que me enamora, su increíble sonrisa, esa sensación cuando me coge de la mano para sentirse seguro, esos pequeños detalles con él que hacen grande mi vida.
Os preguntaréis porque os estoy contando hoy todo esto. Pues porque hoy quiero gritar al mundo que ¡¡soy feliz!!
Que a pesar de esta enorme piedra que nos hemos encontrado en el camino me siento afortunada de estar viviendo esta vida.

Algunos pensaréis que estoy loca, que cómo puede ser que me guste tener un hijo especial.

Ojalá Aitor pudiera decirme mamá como yo siempre había soñado cuando me planteaba ser madre, ojalá pudiera hacer con él bizcochos y galletas una tarde de domingo, ojalá pudiera hacer manualidades con él para sacar la vena artística de mamá, pedirle que me haga la comida o me traiga un té con la cocinita de juguete, o jugar a indios y vaqueros con una caja de cartón. Pero no, el destino decidió que yo no podía vivir esa vida de madre que siempre me había imaginado. ¿Y sabéis qué? Que es verdad que no puedo hacer todo eso, pero ver como mi hijo está consiguiendo poco a poco tantas cosas me hace la mujer más feliz del mundo.
Ver como se sube al sofá con tanta habilidad (hace unos meses impensable), como sube las escaleras solo, como bebe y come solo, se lava los dientes (o lo intenta,jeje), como cada vez se viste y desviste solo mejor, como quiere ponerse los calcetines aunque ya lleve unos puestos(jeje), como balbucea mamá y papá(aunque lo diga sin sentido), como saluda con la mano, como da besitos…¿y sabéis que es lo mejor? que siempre lo hace con una sonrisa. Con una increíble sonrisa que me tiene enamorada, que me atrapa, y siempre acompañada de esa mirada con la que me dice tantas cosas.
Ojalá algún día pudiera decirme lo que siente, ojalá algún día podamos jugara a indios y a vaqueros, hacer pasteles y llenarnos de harina, hacer figuritas de plastelina y enseñarlo a ir en bicicleta.Pero de momento me quedo con los logros, con los momentos con los que se ve que es feliz.
Aitor tendrá una discapacidad pero tiene la capacidad de enamorar con solo mirarte y eso no lo cambio por nada del mundo.
Hay algo en él que ha cambiado hace unos días. Es como si estuviera iluminado. Derrocha felicidad en cada gesto y está consiguiendo cosas que eran impensables.

Todo esta felicidad no sería posible sin mi compañero de batalla, mi complemento. Ese que ya no me deja caer. Mi pareja, mi amante, mi amigo. Al que también le debo tanto de esta felicidad, porque sin él Aitor no sería ni la mitad de lo feliz que es ahora. Y si Aitor no es feliz, yo tampoco.

Ese que a pesar de los dolores en los hombros no deja de coger a su hijo para llevarlo en brazos a la cama y disfrutar del momento, que se levanta cuando Aitor se despierta para que yo pueda descansar, que lo hace reír a carcajadas dándole vueltas en el suelo, que lo baña, le canta, que le cuenta cuentos las veces que haga falta … Es el mejor padre que Aitor podría tener.

Y yo! qué deciros de mi! Que ser madre de un niño especial me ha enseñado muchas cosas, sobretodo a valorar las pequeñas cosas. Me he dado cuenta de que no quiero grandes cosas en mi vida, si no pequeñas cosas que hagan grande mi vida. Y en este momento esas pequeñas cosas son ellos: mi familia.
Os quiero

felicidad

 

 

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7 pensamientos en “Jamás pensé que la felicidad sería esto. Jamás pensé en vivir la vida de esta manera. 

  1. Sois un ejemplo de filosofia de vida, de valores y de lucha y fuerza constante!!! Decirte que sin ti tampoco tu familia hubiera realizado los logros que habeis conseguido. Y que desprendeis amor, y que Aitor igual no se comunica de manera oral, pero con esa mirada dice mucho mas q palabras!
    Sois fenomenales!!!!

  2. Les mandó Saludos desde México y de verdad que los tres son unos guerreros! Los admiro por la hermosa familia que son, y oro mucho porque siempre estén llenos de esa fortaleza que reflejan. Que Papá Dios los llene siempre de bendiciones y que esa hermosa sonrisa de Aitor, su fuerza, amor, valentía ,sirvan de ejemplo a todos quiénes hemos conocido su historia.

  3. Muy bonitas tus palabras ana!! Sois unos padres excelentes y ese niñito mas !! Aunque nos vemos poco.muxos animos.!! Todo saldra bien !! Muxos besos para los 3.

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